27 de marzo de 2008

Desde el Yucatán a Calistoga...

 

 

 

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A Musafir, este viajero virtual, más que de facto, a veces también sale de "viaje".

Y suele ocurrir, como en todo viaje sin preparar ni organizar, (excluímos aquí lo que sería más bien un tour), que siempre las expectativas del mismo, superan a cualquier idea que uno tiene preconcebida.

Hace varias semanas, estuvo Musafir por las costas de México. (Bueno, virtualmente, de nuevo). Viaje de placer, relax, pero aderezado con pinceladas de cultura maya.

Allí, entre complejos hoteleros españoles, rodeado de cocoteros y con el merengue sonando a todo trapo, Musafir se relaja en una tumbona, en una idílica playa de arena de coral blanco. En estas estaba Musafir, cuando una pequeña niña maya se le acercó.

-Hola, guapa, ¿cómo te llamas?

La niña sonríe, sin decir palabra.

-Bueno, y cómo se llama este lugar tan bonito, lleno de ruinas mayas al borde del mar?, le pregunta enseñándole una foto de un folleto a todo color.

"Ci u than", respondió al fin la pequeña, poniendo cara de extrañeza y muerta de risa.

-¿Cómo dices?

-"Yuk ak katan"

-Ah, quieres decir ... ¡Yucatán!

Los demás niños que estaban por allí jugando, no paraban de reírse, ante la evidente intriga de Musafir.

 

El camarero, que también era maya, fue quien le dio la pista a Musafir:

 

-Esos pequeños... no hablan español. Hablan en maaya t'aan (lengua maya).

-Las ruinas del folleto (le explica amablemente), son las de Tulum. Los chavales se han reído, porque han reconocido el lugar. En maya, Tu'ulum, siginifica: "Cueva del Conejo".

Y "Yuk ak katan", o "Ci u than", quiere decir, en lengua maya, "no entiendo tu lengua, o no te entiendo".

 

Y es más que probable que este fuera el origen del nombre que se le dio a esta región de México: El Yucatán.

 

Bueno, pues ya sabemos lo que les pasó a los primeros colonos españoles cuando llegaron a la "Riviera Maya".

Hemos empezado bien, ¡eh, Musafir! Sin saber lo que te querían decir unos niños mayas, jeje...

 

-Luego te ilustraré, narrador. Pero sigue, sigue contando mis aventuras...

 

-Bueno, no te enfades Musafir, y déjame que siga contando por dónde has ido.

 

Ahora que ha pasado la Semana Santa, contaré que estuviste también por Sevilla.

 

"Sevilla tiene un color especial" como dice la canción. Y unos orígenes lejanos en el tiempo, diría yo.

¿Quedará algún sevillano nativo, que nos cuente algo de la historia de la fundación de Sevilla?

Bueno, quitando al guía que va vestido de romano, poca cosa más.

Quizás no muchos sevillanos sepan que el nombre de su ciudad es de origen tartésico. (Esa misteriosa civilización que se asentó en el valle del Guadalquivir).

Spal fue su nombre de bautizo. Luego se la conoció como Hispal.

No parece que tenga nada que ver con Hispan, o Span, que según parece es el nombre que se le dio a Hispania, por los conejos (de campo), que en ella habitaban.

Esto se lo explicó a Musafir otro guía, allí en Sevilla, (no ya vestido de romano), sino disfrazado de ... ¡conejo gigante con orejas y todo! jeje.

Y también le contó que los romanos la llamaron Hispalis. (Bueno, ya sabes cómo eran los romanos: Colonia Iulia Romula Hispalis). Y que luego llegaron los árabes, y como no sabían decir la letra P con la A  o sea "pa",  la transformaron en "bi". Y lo que era para los romanos: "Colonia no sé qué... Hispalis", que para los árabes acostumbrados a no escribir las vocales en su idioma, era más que largo, se dijo en árabe andalusí:  Ishbiliya  أشبيليّة

 

¡Vaya con los musulmanes! Prácticos y ahorradores.

En resumen, que la Sevilla de hoy en día no es más que la Spal de los tartessos, pronunciada por diversos pueblos a lo largo de la historia.

 

Lo que me vas a contar de nuevo, Musafir, es esa historia de un japonés en Sevilla, en pleno siglo XVII.

¿También llevaba su cámara digital encima?

 

Musafir levanta la ceja, y me echa una de sus miradas fulminantes.

-Bueno, narrador,  ya veo que como te conté la historia por encima, no te la terminas de creer. Así es que ahora me toca a mí hablar.

Te voy a dar alguna pista:

 

-¿Conoces a alguien que se llame de apellido Japón?

-¿"Japón"? ... espera. A ver, mira que no me gusta el fútbol, pero si no recuerdo mal, había un árbitro de la liga que se llamaba Japón, no sé qué...

-Cierto. "Japón Sevilla", para ser exactos.

-¿Y qué tiene que ver un árbitro de fútbol con un samurai en la Sevilla de 1620?

-Pues más de la que parece:

Mientras estuve en Sevilla, aproveché para acercarme a Coria del Río.

Allí encontré esta estatua, y me contaron la historia de Hasekura Rokuemon Tsunenaga

 

¿De quién has dicho?

 

-(支倉六右衛門常長, Hasekura Rokuemon Tsunenaga)

Aunque se le conoció también por el nombre de Felipe Francisco Faxicura, una vez bautizado.

-Estos curas, haciendo "amigos hasta en Japón"

-Déjame seguir:

Este samurai estuvo en Coria del Río, antepuerto fluvial de Sevilla en 1615. Vino como embajador de un gobernante japonés, a establecer acuerdos comerciales con el rey español Felipe III y cuando regresó a su país, algunos de los japoneses que con él viajaban se quedaron en la ciudad. Así, los descendientes de aquellos llevan todos el apellido "Japón". Y hoy más de 600 personas aún se apellidan... Japón.

Japoneses y árabes en Sevilla... umm. Hace siglos, una rareza. hoy sólo tienes que pasearte por la Plaza de España...

-No me interrumpas.

Perdona.  ¿Dónde más has estado, Musafir?

 

-Pues estuve también en las montañas suizas, entre vacas y montañas nevadas.

 

-Bueno, supongo que en la tranquila Suiza no te encontarías a samurais japoneses bailando sevillans, no? jeje.

 

-No, es cierto. En Suiza ya sabes lo que les gustan los relojes. Y lo cabreados que están de que los japoneses les copiaran el invento de "dar la hora".

-Claro.

-Por cierto, ¿wie spät ist es?

-¿Qué?

-Que me digas la hora.

-Ah, en alemán: "Es ist sieben uhr."

-Muy bien!. Y dónde has mirado la hora. En tu reloj de bolsillo, no? (Que ya sé que eres un antiguo, jeje)

 

-Pues mira, sí. Llevo un "Taschenuhr" de mi abuelo, como se diría en Suiza.

-¡Error!

-¿Y eso?. ¿No lo he dicho bien?

-Sí. Aunque en Basilea, (que hablan la variante suiza del alemán), el "Schwyzerdütsch", se reirían de ti.

-Allí di que llevas un Kellöretli.

-¿Cómo? -¡Pero eso no es "alemán"!

-Pues sí y no... A ver:

-Pregúntame la hora en francés:

-"Quelle heure est-il?"

-¡Muy bien!. Pues ahora piensa que eres un suizo que hablas alemán y pronuncia la frase rápido:

-/quil-er-et-il/ /quil-er-et-il/... Vale, ya lo veo: Kellöretli es "quelle heure est-il?"

¡Ya vas progresando! Los suizos copiaron, (en este caso a los franceses), la frase para referirse a un reloj de bolsillo de los de antes...

-No te rías Musafir de mi, ¡eh! ¡Vámonos de Suiza, anda!. Vuelve a la península, que me lías con tus acertijos.

 

-De acuerdo, narrador: ¿qué te parece seguir por las montañas? Por los valles del Pirineo, por ejemplo...

-Qué bonito, Musafir. Hace años que no estoy yo por los Pirineos...

-¡Pues volvamos al valle de Arán!

 

-Me encanta todo de este pequeño valle entre montañas, Musafir. Y me recuerda años de infancia, correteando como Heidi y Pedro, detrás de las vaquitas...¡ay!

 

-Bueno, bueno. No te me pongas sentimental ahora.

Yo lo que quería que supieras es que en el valle, se habla aranés. Una variante gascona del occitano, o lange d'òc.

Pero que curiosamente, tiene nombre de origen vasco.

 

-¿Vascos también en esta parte de los pirineos? -le pregunto a Musafir algo extrañado.

 

-Claro. Arán, es un nombre aranés. Pero el origen de la palabra es "haran". O sea, "valle", en vasco.

"El valle del Valle".

 

[Ring, ring]  !!

 

-Anda, ¡coge el teléfono!

<<Y, después de media hora de conversación...>>

 

-Bueno, narrador; ya habeis hablado un buen rato, no?

 

-Sí. Era mi amiga Gotzone, de Barakaldo.

 

-Le podías preguntar a Gotzone si habla vasco.

-¡Pues claro que habla vasco!

-¿Y sabe que su nombre se lo inventó un tal Sabino Arana? ¿Y que además no era euskaldún de nacimiento?

-¡Qué dices!, Gotzone es un nombre, ¡vasco, vasco!

 

-Pues te diré que, (con un pie en el valle de Arán, y con otro pensando en Sabino Arana, que también tiene apellido de valle),  que "Gotzone" es invención suya.

 

-A ver, explícame eso, que no lo entiendo.

 

-Sabino Arana, que fue el fundador del PNV, tenía muchas ideas en la cabeza. Entre otras, y la que aquí me interesa comentarte, estaba la de euskaldunizar nombres de persona, o de objetos; para que fueran más vascos, vascos.

Y como era muy católico, empezó por coger el santoral. Le debió parecer que "Aingeru", (que es como se dice en vasco "Ángel"), era poco euskaldún. Así, propuso "goi-gizon" o sea, "hombre de arriba, elevado"... para decir ángel: el resultado: gotzon, (masculino) y el que tuvo más éxito: Gotzone, o sea "Ángela", o "Mª Ángeles" en femenino.

Al principio, los curas eran contrarios a bautizar a las criaturas con esos nombres... pero al final... claudicaron.

Lo que no hicieron en otras partes de España, (aceptar nombres en sus lenguas propias), lo hicieron con unos nombres inventados por un señor, que además no hablaba vasco como lengua materna...

Así es que si a tu amiga no se molesta, puedes decirle que su nombre significa Ángela. (Aquí y en la China, que dijo un tal Josep Lluís) jeje.

 

Pero venga, vete colgando el teléfono, que tenemos que seguir el viaje.

-"Eseki ezazu telefonoa" (cuelga el teléfono) me ha dicho Gotzone en vasco, mientras te escuchaba, un poco enfadada.

-Dile que Sabino diría "Eseki urruzkina". Y no me preguntes por qué "teléfono" se puede decir también "urruzkina" en vasco. Sabino Arana ya no está vivo para preguntarle...

-Pero, eso no es ninguna sorpresa, Musafir ¿no? Es que se da por hecho que todas las palabras de origen moderno se tienen que parecer en todos los idiomas... "Teléfono", "telephone"...  Hasta en árabe se dice "tilifún". Para un idioma que busca su propia denominación...

 

-Pues mira, que el ejemplo que me has puesto al final, casi te da la razón:

En árabe, tilifún se dice en algunos países... التلفون

Pero la manera más habitual de llamar al aparato es: "Hátif"   هاتف

 

¡Jo! Es que no doy ni una esta tarde eh!

 

-No te excites, que vas muy bien. Además ya estamos acabando el recorrido de este super viaje.

Mira, para relajarte te propongo ir a un spa.

-¡Y eso que es?

-Un balneario, donde te dan sesiones de masajes y chorros de agua.

-¡Ah, hombre! ¡Claro que sé lo que es! Lo que pasa es que con esa moda de ponerle nombres en inglés a las cosas... ¡qué rabia! Pues un balneario, es un balneario, y no "spas" o cosas raras!

-Bueno, pues otra vez sí y no.

-¡¡Por favor!! Musafir: ¡explícate, por última vez!.

 

-Bueno, tranquilo:

Spa, viene del inglés, sí. Pero este lo cogió del latín. Aunque hay varias teorías sobre el origen de Spa, parece que podría significar "Salus Per Acquam". Pero esto ya lo aclaramos cuando estuve por Alemania, ¿no te acuerdas?

Es verdad, qué despiste.Era mi alter ego narrador el que nos lo dijo a los dos.

 

-Mira, narrador, jeje: Ahora soy yo el que te propone acabar el viaje en un spa, como te decía.

Tomamos un avión... y ya estamos en California.

-¿California? Tan lejos.

 

-Sí. Aquí acabamos el viaje. Échale imaginación. Recuerda que mi viaje era virtual. Además, al final hemos acabado otra vez en el continente americano: En la ciudad-balneario de Calistoga.

-¿Y que hacemos allí?

-Pues nos vamos a dar un baño en sus aguas termales. Que los indios ya las usaban desde hace siglos.

Cuando llegaron los invasores, (quiero decir, los pioneros) ingleses al oeste de los actuales EE.UU, se encontraron con muchas fuentes termales a lo largo de las Montañas Rocosas. Y en 1860, un tal Sam Brannan, conocido invasor, (otra vez... quiero decir, pionero), llegó a esta parte del mundo y se instaló en ella. Como en otras partes de los Estados Unidos, muchas ciudades son de nueva planta. Allí, una vez construido su spa, hizo una presentación al más puro estilo americano. El lugar en cuestión no tenía un nombre concreto. Pero en el discurso de inauguración, ante los presentes cometió uno de los "lapsus linguae" más célebres de norteamerica:

Se refirió a su nuevo balneario como una inspiración del que existía entonces en Saratoga, en el extremo este del país. Pero en el momento cumbre del discurso, en lugar de decir: "queda abierto la Saratoga de California", dijo: "Queda abierto la Calistoga de Sarafonia" . Y con Calistoga se quedó.

 

Ay, Musafir... estoy derrotado. Ahora sí que quiero ese bañito en aguas termales. Y luego un masaje con aceites esenciales... qué bien se está en Calistoga, ummm...

 

-Por cierto, te he contado que los indios algonquinos del Canadá también hablaban vasco?...

-No, Musafir... pero ya me lo contarás otro día... zzz... zzz...

 

 

 

 

16 de marzo de 2008

Mientras existan las lenguas...

Hace algunos días leyó Musafir que había desaparecido otra lengua nativa americana.

La última integrante de un grupo étnico fallecía, y con ella moría su lengua, que ya no se escuchará más, si no es a través de antiguas grabaciones, puesto que toda su cultura era oral.

Piensa Musafir que lo trágico no es sólo que muera la persona, sino el trasfondo cultural. Que hoy en día de las 7 mil lenguas que existen en el mundo, más de la mitad estén en peligro de desaparecer, tendría que hacernos reflexionar.

En cada lengua, se plasma la psicología del grupo que la posee en relación al mundo que les rodea.

Musafir tuvo la ocasión de conocer por encima cómo se expresan los indios navajos de Norteamérica.

Lo que un occidental simplemente "coge" o "lleva", para un navajo tiene tantos matices como uno pueda imaginar: no es lo mismo "coger cosas redondas" que "coger cosas afiladas, o blandas". Si le añadimos que los objetos pueden ser "blancos" dicho de forma diferente según sean cosas redondas, pesadas, o pequeñas... ya tenemos un gran lío para nosotros, que sin embargo, da mucha información a quien lo escucha, si entiendes el navajo.

Se parece a lo que los alemanes hacen cuando dicen que algo "está de pie": "stehen"; o "está tumbado": "legen".

 

Hay lenguas que son tan sencillas que da la sensación de que no tengan casi gramática. Bueno, el chino apenas tiene reglas gramaticales tan complejas en cuanto al orden, como el alemán. Pero para paliar su "simplicidad", los chinos tienen una cosa maravillosa que se llaman "tonos".

Si pensamos que la cosa no tiene gran importancia, podríamos preguntarles a los publicistas de la Coca Cola lo que sufrieron para poder adaptar el nombre de la marca en el mercado chino. La ya célebre  frase del "muerde el renacuajo de cera", en referencia al significado aproximado de Coca Cola en chino: "Ko-Ka-Ko-La", es todo un clásico.

Al final, y debido a los "tonos", la marca de refrescos tuvo que adoptar el más sugerente nombre de "K'o-K'ou-K'o-Lê" que sería algo así como: "permite que tu boca saboree algo que le de placer"... ¡umm! Mucho mejor, opina Musafir.

 

Y es que la variedad de lenguas es enriquecedora, aunque a veces por esa misma abundancia, se dan casos graciosos. En este mundo globalizado, lo que en una lengua resulta bello, en otra puede ser un desastre.

Sobre estas líneas, por fin Musafir encontró una foto del gel llamado "fem íntim". Tal cual. A los hablantes de castellano, nada raro. Queda como una marca dicha en francés, pero nada malsonante; nada que ver con el agua de colonia "Eau d'Eté", que en castellano  suena a... "hódete"...

Fem íntim, en valenciano, suena a "mierd* íntima". El laboratorio que comercializa el producto es de Barcelona... Vale que en catalán, "fem íntim" también quiere decir "hacemos íntimo"... pero, desde luego, las risas que vio Musafir en la farmacia de Alicante donde colgaba un cartelón enorme con esa leyenda, hacía más referencia a la "mierd*" que no al "hacemos..."

 

Aunque para morbosos escatológicos, os recomiendo una visita breve por una página de pinturas y revestimientos acrílicos de cubiertas para la construcción. Sus productos deben ser buenísimos, vamos, en castellano castizo: son "laPolla".

 

Ahí tenemos también el maravilloso mundo del motor. Los japoneses, que son unos expertos en copiar tecnología, no dudaron en lanzar sus nuevos modelos de coches con nombres sugerentes para ellos:

"Nuevo Mazda Laputa", rezaba en la publicidad que observó Musafir, sorprendido. "Pruebe el nuevo Nissan Moco", acompañado de una foto de un coche utilitario de color verde, para más señas.

En fin... podríamos seguir con el Mitshubisi "Pajero" o el Seat "Málaga" que en Grecia se cambió por Seat "Gredos", ya que "Málaga" sonaba muy parecido a "malaka", que en griego significa lo mismo, casualmente, que para nosotros el "Pajero".

 

A veces no es que se produzca una confusión por la traducción entre lenguas; es simplemente que la traducción requiere de dos volúmenes escritos de la Enciclopedia Británica para poder expresar lo mismo que el otro te dijo en una palabra. El finés es una lengua que los filólogos llaman aglutinante, o flexo-aglutinante. Esto significa que en lugar de expresar las ideas mediante conjunciones y conectores entre palabras, ellos prefieren aglutinar elementos en una palabra. Algo parecido le pasa al inuit, la lengua de los esquimales. (Ellos se llaman "inuit", porque el término "esquimal", significa algo así como "devorador de carne cruda").

Ahí va un ejemplo de como aglutinar la información en inuit:

"Kaalip Pavia imminit anginirirusinnaannginnirarpaa" que quiere decir "Kaali  dijo que Pavia no podía ser más alto que él".

¡¡Tócate las narices, con el verbo de marras en inuit!!

 

Bueno, al vasco le pasa algo parecido, aunque no tan exagerado: "Casa" se dice "etxe". Y de ahí tenemos "etxea", "la casa". Etxean, en la casa; etxeko, "de la casa".  Bueno, hasta ahora todo sencillo.

Pero también: etxearen, etxearentzat, etxekoarentzat, "para lo de casa"; etxearengandik, "desde donde la casa"...

¡¡Y no empezamos con los verbos para no asustaros!! "lore batzu ekarri zenizkigutenalarik", "mientras que nos habéis traído algunas flores".

¡Buf!  Mientras que nos habéis traido las flores, ¡tío!, casi me muero de la espera!

 

Y ya para ir acabando, recuerda Musafir asombrado, como en el País de Gales, existe un pueblecito que quería potenciar su turismo. Como no había muchos alicientes, a los naturales del lugar les pareció ideal usar el potencial aglutinante de la lengua galesa, y dar más  información en el nombre del lugar:

Así, LLanfairpwullgwyngyll, que ya era largo de cojo**s, se convirtió en el bucólico e interminable:

"Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch" 

Que viene a describir minuciosamente el lugar: "Iglesia de Santa María en el hueco del avellano blanco cerca de un torbellino rápido y la iglesia de San Tisilo cerca de la gruta roja".

Pero si 58 letras os parece mucho, aquí va la palabra usada en alemán, en un documento oficial, más larga que se conoce por el momento:

Rind­fleisch­etikettierungs­über­wachungs­aufgaben­übertragungs­gesetz

El palabro en cuestión hace referencia a una ley de un Land alemán que regula asuntos de salud pública y de alimentación. Se puede traducir por: "Ley sobre la transferencia de las obligaciones de vigilancia del etiquetado de la carne de vacuno y la designación de los bovinos". Ahí es nada.

 

Pero, como parece que cuanto más larga mejor... (no haré ningún comentario al respecto, esperad a la traducción..), aquí tenemos al ganador absoluto, de momento:

85 letras para decir, en lengua maorí:

"Taumatawhakatangihangakoauauotamateaturipukakapikimaungahoronukupokaiwhenuakitanatahu".

O lo que es casi idéntico:

"La cumbre de la colina, donde Tamatea, el hombre con las rodillas grandes, conocido como 'el devorador de tierra', bajó, subió y engulló las montañas, mientras le tocaba la flauta a su amada."

¿Cuanto medía la flauta de Tamatea, entonces...?

 

 

En fin, Musafir, después de tanta letra escrita, y tanto empacho lingüístico no puede más que reproducir aquí un pequeño reto que se plantearon Voltaire y Piron: intentar enviarse dos cartas, en las que expresaran, en latín, la mayor información, con la mínima expresión posible.

Así les quedó el juego:

"Eo rus" le envió Piron a Voltaire. "Me voy al campo".

"i", le respondío a los pocos días Voltaire: "ve"; ganando así la partida.

Bitácora de un navegante

Aquí está esta bitácora de un pequeño "navegante" más bien virtual que real; aunque ganas no me faltan ;-)) Musafir y yo tenemos un pequeño pacto: él vive las historias, y yo se las escribo, añadiéndole un poco de magia, si se le puede llamar así. Por lo demás, Musafir es de Castilla, aunque desde los 5 años aprendió catalán.