13 de agosto de 2008

Volar...

 

 

Hegal egiten. (Itoiz)

Neukan guzti zen amets bat, amets bat,
beti egoten nintzen
haren bizita zai (Bis)
Ai! ene ama euriak eta baso ilunak
seinalatzen zizkidanez
ez, ez dira etorriko inoiz
Etzazu holako ametsik egin ez
Mantzo zihoan denbora niretzat
lehioak jarrita euriari begira
eta jendeak zion: "mutil horrek
amets bat bakarrik dauka"

Baina egun bate esnatzerakoan
txantxangorri bat ikusi nuen gelan
ta gero beste beste bat eta beste bat
inguratua nengoen ...

OH TXANTXANGORRIAK
GELAKO SAPAIAN
GELAKO SAPAIAN
OH TXANTXANGORRIAK
GELAKO SAPAIAN

Orain herritik mutil bat falta da
ez dago inor bere etxeko lehioan
baso ilunetan dabil hegaletan
txantxangorriak bezala
Orain ba du bihotz nimino bat
eta bi hegal bi hegal euriz bustiak
Bularra du ere gorri kolorekoa eta
eta txantxangorria da

TXANTXANGORRIA NAIZ
BASO ILUNETAN
BETE ZAIT AMETSA
BASO ILUNETAN
TXANTXANGORRIA NAIZ
BASO ILUNETAN
BETE ZAIT AMETSA
TXANTXANGORRIA NAIZ
TXANTXANGORRIA NAIZ
HEGAL EGITEN HEGAL EGITEN
HEGAL EGITEN

 

Traducción al castellano

Todo lo que yo tenia era un sueño, un sueño,
siempre estaba
a la espera de su visita (bis)
¡Ay! como la madre lluvia y el bosque oscuro
me señalaban
no, no vendrán nunca
No te crees sueños como esos
El tiempo transcurría lento para mi
en la ventana mirando la lluvia
y la gente decía “ese chico
solo tiene un sueño”

Pero un día al despertarme
vi un petirrojo en la habitación
y luego otro y luego otro
estaba rodeado…

Oh los petirrojos
en el techo de la habitación
en el techo de la habitación
oh los petirrojos
en el techo de la habitación

Ahora en el pueblo falta un chico
no hay nadie en la ventana de su casa
esta volando en los bosques oscuros
como los petirrojos
ahora ya tiene un corazón pequeñito 
y dos alas, dos alas mojadas de lluvia
Tiene el pecho de color de rojo
y es un petirrojo

Soy un petirrojo 
en los bosques oscuros
se ha cumplido mi sueño 
en los bosques oscuros 
Soy un petirrojo  
en los bosques oscuros 
se ha cumplido mi sueño 
Soy un petirrojo

Soy un petirrojo

Volar, volar volar....

***

 

Ni se acuerda Musafir del tiempo que hace que escuchó esta canción del afamado grupo de pop-rock en euskera, Itoiz.

Ni de lo que tardó en entender la letra, enfrascado como estaba por entonces en aprender la lengua materna de sus abuelos.

Por esas casualidades de la vida, en esas fechas, vivía en Cataluña, y fue también a la vez que leyó un pequeño libro, (en catalán), que contaba una historia parecida a la de la canción de Itoiz. El libro era: "Les ales d'Àngel Vidal".

Ha tenido que rastrear Musafir en la web de webs, (ese invento tan revolucionario de nuestro tiempo), para localizar vía "San Google de todas las respuestas", al autor del mismo: Joan G. Martínez Monjo.

(-Palabra de google; Amén)

 

No tiene Musafir más datos del autor. Pero recordando la novela, reconoce que empatizó bastante con el pequeño niño protagonista de la historia, al que por causas desconocidas, le iban creciendo un par de alas, ante el estupor de sus familiares, conocidos, y amigos.

Me cuenta Musafir que a veces le cuesta entender las reglas y la psicología colectiva de esta sociedad nuestra: algo que sería maravilloso, como un chico con alas, diferente, que pudiera volar libremente... y que todos envidiarían en principio por su propia singularidad... era, sin embargo, visto como algo negativo; como un estigma, más que como un ejemplo de variedad y diversidad...

¿Acaso deben todos los hombres ser exactamente iguales? ¿Deben pensar exactamente igual? ¿Tienen que usar la misma lengua, sentir igual; tener el mismo color de ojos; de piel; llorar igual; amar igual...?

Nunca he sabido qué contestarle a Musafir.

Como en el libro, lo que es especial, es enseguida objeto de extrañeza: (el médico en esta historia, intenta amputar las alas al pequeño Àngel Vidal).

Uniformización; Pensamiento único... Todos como borregos sin conciencia ni independencia... Ni siquiera como el agua del famoso río de Heráclito, hace más de 2500 años: "Panta rei" (πάντα ρει), "todo fluye", -decía él. Que ni el agua, ni el cauce, ni el propio bañista eran siempre los mismos, sino que todo fluía...

¿y hoy en día? ¿qué pensamos de todo esto?

Nos engañamos pensando que todo fluye... o acaso ni tan solo podemos discernirlo, porque estamos en mitad de la corriente general que nos arrastra invariablemente...

¿Alguien vio la inauguración de los Juegos  de Pekín?... Coordinación llevada al extremo; como un único ser vivo que se mueve por impulsos eléctricos. Al unísono; Iguales entre pares. Materia prima no les debe faltar en China... 1400 millones de almas dispuestas a darlo todo a mayor gloria de la Républica Popular...

 

A Musafir le duelen las alas ajenas, que otros cirujanos sociales, llevados por la razón "médica" se empeñan en amputar.

Suerte que de vez en cuando aparece un pequeño Àngel Vidal o un chaval que quiere ser petirrojo y volar por los bosques oscuros...

Suerte que Musafir ya voló; a él, tampoco pudieron cortarle las alas... hace tiempo ya. Cuando se terminó de leer aquel libro en catalán que por entonces empezaba a dominar; cuando por fin pudo traducir la letra de aquella canción en euskera de Itoiz...

Como ellos, Musafir ya vuela; libre.

5 de agosto de 2008

Rojo colorao


Discover Tiziano Ferro!

 

 

 

Con el calor que está haciendo estos días, Musafir se ha tomado la semana de "vacaciones". Así que aquí estoy yo, intentando escribir el post que me ha encargado, el muy joío, (digo, el amigo mío)

Esto... me ha dejado algunas notas aquí y allá. -Que mira que es raro este Musafir...

-A ver... umm; esto sí; esto es un rollo; jo, esta parte no se la cree nadie... ¿y esto? si no tiene gracia ni ná de ná.

Bueno, como él no está, voy a ponerle yo un poco de color  y algo de salsa a esta historia, jeje. Ahí va:

 

 

El escenario:

Escaparate de tienda anticuada; el cartel ya no permite, por la mugre acumulada, saber qué narices se vende aquí. ¿Carne o pescado...? (A lo mejor son frutas y verduras), yo qué sé...

Ventana de cristales resecos; No quiero saber qué le ha pasado a las cortinillas. ¿Acaso eran rojas?...

Me da igual; yo voy a lo que voy. Me muero de hambre. No voy a ser tiquismiquis por unas cortinas del jurásico inferior...

Bueno: mis ojos al grano. Ah, allí está la mercancía; ¡Cómo le pasa el plumero la jovencita! No quiero ver la fecha de caducidad; no sea que me dé un ataque de aprensión. Los paquetes más grandes se amontonan abajo. Encima, los paquetillos más minúsculos. ¡Vaya un orden entre tanto desorden!, -digo yo.

-¿Qué contienen?; Ni se sabe... Parece que casi formen un todo monolítico con las paredes.

Veo un papel pegado con restos de cola sobre la pared. -Menuda publicidad raída. Revenida, como dicen en mi tierra.

El suelo está pegajoso. Creo que fue parqué. Ni la madera se enteró de que dejó de serlo... hace décadas, por lo menos.

Si el tubo de fluorescente no parpadease, nos permitiría ver con más claridad la mesa y las cuatro sillas de metal repintado y repintado. Nudosas al tacto, como una barandilla de barco oxidada con mil capas de pintura...

 

La reflexión interior:

Hablo, por fin, con el ambiente, todo lleno de polvo, y le digo, como si fuera una persona real:

-Si fueras hierro, estarías enrojecido de óxido. Porque no creo que de vergüenza.

¡Qué pena que no seas más que papel amargo!

-Si te mastico, me llenas de vacío; qué contradicción; casi tanto como veo en tu mirada.

No te preocupes; no he venido a lamerte. Me mata el hambre. Quiero más que aire. Un filete de cerdo; por ejemplo...

 

Entrando en materia...:

-¿Mil euros?; ¡qué va! Ya me dijo la gorda de tu dueña que la moneda no era convertible.

-"Trueque, muchacho; trueque. Aquí, como los indios". -Me dijo.

-Y tú, si vivieras en un cilindro, estarías realmente mareado.

-Ya no sé cuántas vueltas al rojo vivo has dado. Vaya, ahora los expertos le llaman a esto "ciclos".

-Y a mí que me parece que eres como un pollo asado. -"A l'ast", que dicen en mi tierra. (A no, no es en mi tierra) Bueno, no importa; !al fornu, al fornu!

-Cosa de la modernidad; -De bits, y megabytes. Eso dice mi vecino. Los giros son de bits.

Pues para mí siguen siendo vueltas de manivela, y de pollo rojo asado, pero bueno...

 

La conversación histrónica:

-A ver, yo quiero éste;

-Ah, ¿pero te gusta con cresta y todo? -me interroga la chavala jovencita.

-¡Y yo que sé!. -A mí, si es de color rojo, me parece bien.

-Está poco hecho aún. Pero bueno, le podemos preguntar:

-¿Qué dices ahora? ¿Le hablas a un pollo colorao empalado "rustiéndose" en una estufa de gas?

-Tú no eres de aquí, verdad? -me pregunta la menda. -Es que tienes acento raro. Lo he notado nada más mirarte a los pies.

-¡Joer!, no sabia que mis pies cantasen tanto...

-Mira, guapo: el pollo no quiere irse contigo.

-¡La madre que lo parió! ¡Qué dices tú ahora!. El bicho se hace el chulito, ¿eh?

-Es que no le gustan tus dientes. -se ríe la muy joída.

-¡Qué le den candela al pollo, entonces!

-Mira, en confianza, -me dice al oído la chica: enséñame un poco tus pezones, y veré lo que puedo hacer... con este otro guarro.

-¡Qué dices; guarra serás tú, -le respondo enfadado.

-¡Calla, hombre!. El guarrillo que se asa también en el horno... el cerdo, vaya. No, si ya digo yo que los de tu pueblo habláis raro...

 

Después de abrirme la camisa, y descubrirme el pecho, al fin la chica emite su veredicto:

-Umm, qué pena... y mira que estabas cerca...

-¿Qué pasa ahora?. ¿No le gustan mis pezones al guarro?

-No, no. Tu pecho le ha encantado... mira que ojitos de cordero degollado pone.

-¡Pero si está gratinado! Y además:...  ¿no habíamos quedado en que era un cerdo? ¡A ver si me aclaras las cosas!

-Creo que hoy no te comerás nada. Mucho pelo. Ese es el problema. Quizás una sesión de depilación láser ayude...


La resolución

Salgo del establecimiento, rojo de ira. No entiendo nada. Me quedo sin comer. Esta gente es muy rara. Qué manera de entender el comercio. El capitalismo, ciertamente, no ha calado en su cultura. Aunque ya nos estaría bien para todos un sistema comunista; eso: ¡todos iguales!

Lo anotaré todo en mi cuaderno rojo colorao.

Me vuelvo, por si acaso, a mi país. No sea que al final acabe realmente preguntándole a un pollo si quiere que me lo coma... o tenga que enseñarle mi pecho sin depilar a un guarro para que me deje hincarle el diente...

Yattá! s'acabó!

 

El vídeo que lo resume todo...

 

 

En fin... espero que Musafir no me eche la bronca por hackearle, digo, ayudarle, a escribir en su blog, jeje.

Bitácora de un navegante

Aquí está esta bitácora de un pequeño "navegante" más bien virtual que real; aunque ganas no me faltan ;-)) Musafir y yo tenemos un pequeño pacto: él vive las historias, y yo se las escribo, añadiéndole un poco de magia, si se le puede llamar así. Por lo demás, Musafir es de Castilla, aunque desde los 5 años aprendió catalán.